REPORTE DE LA AGENCIA INFORMATIVA KALI-YUGA (Nº 1 ENERO 2010)

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LA DERROTA DE LA BASE CHAPMANN

por Walter Preziosi

 

2009 ha concluido en sus respectivas fiestas de navidad y año nuevo con dos hechos impactantes en la guerra de civilizaciones, que se ha intensificado en forma aguda desde el 11S del 2001, entre la modernidad, representada principalmente por EEUU, Israel, Europa, Rusia y China y el fundamentalismo por el otro, en la actualidad solamente islámico.

Tal como señaláramos en nuestro anterior informe para la Nochebuena el joven nigeriano Faruk, hijo de un banquero multimillonario de su país y educado en las principales universidades inglesas, fracasó por un instante en hacer estallar el explosivo que tenía escondido en su cuerpo en un avión de línea norteamericano en el aeropuerto de Detroit.

El segundo hecho justo a fin de año fue el atentado en la ultrasecreta base Chapmann de la CIA en la ciudad afgana de Khost. Dicha base era la principal central operativa de dicha organización y contaba con el grupo encargado de cazar a los dos principales líderes de la organización Al Qaeda, el nº 1 Osama Bin Laden y el nº 2 Ayman Al Zawahiri. Respecto de ambos se sospecha que se encuentran escondidos en Pakistán y la principal hipótesis versa sobre la provincia de Waziristán del Norte en donde opera el grupo Haqqani que actúa simultáneamente en tal región y en Afganistán, encontrándose estrechamente vinculado con la red de Al Qaeda. Fue en función de tal actividad excluyente y esencial para el triunfo de la guerra y para levantarle la popularidad al actual presidente Obama que en los últimos tiempos la CIA estaba detrás de una pista que consideraba fundamental cual era el estar segura de haber logrado infiltrar a la plana mayor de Al Qaeda a través de un médico jordano,  Hammam Khalil al-Balawi, quien aun siendo integrante de tal organización habría aceptado a cambio de dinero trabajar para la inteligencia yanqui. Fue así que, luego de un año de pretendida infiltración, el doble agente informó a través de su contacto, el capitán jordano Ali bin Zeid, primo del actual rey de Jordania y uno de los jefes máximos de la inteligencia de tal país*, que ya tenía el dato preciso del escondite de Zawahiri. Al Balawi se dirigió entonces a Afganistán en donde se encontró primeramente con su contacto jordano, el aludido capitán Zeid y con el comandante de las fuerzas afganas de Khost el general Argawani. Los tres juntos se dirigieron hacia la base Chapmann, siendo recibidos en la misma entrada por la plana mayor de la CIA, entre ellos su jefa, una veterana cuyo nombre no ha trascendido, quienes estaban ansiosos por conocer el dato que les quita el sueño desde hace al menos 10 años. Al Balawi y Zeid descendieron del vehículo quedando en el mismo el general Argawani. En la misma puerta antes de que se les hiciesen los controles pertinentes, Balawi se hizo estallar con una carga de explosivos que tuvo un alcance de unos 50 metros, por lo que eliminó a toda la plana mayor de la inteligencia yanqui, junto al capitán jordano, muriendo en el acto ocho integrantes de tal organización. Es de destacar al respecto que en su comunicado pertinente el Emirato Islámico de Afganistán manifestó que los muertos fueron en realidad 23. A todo esto debe agregarse también que al creerse que se trataba de un cómplice de Balawi, el general Arganawi fue ejecutado de un tiro en la cabeza por los afectados marines yanquis a minutos de la explosión.

De todos modos deben señalarse varios hechos significativos que son equiparables en las dos acciones efectuadas. Tanto Al Balawi como el joven Faruk habían hecho expresiones públicas de su adhesión a Al Qaeda y sin embargo ambos pudieron actuar libremente y sin obstáculos frente a objetivos norteamericanos. Al Balawi había manifestado textualmente en septiembre pasado en un sitio web como anticipando la acción que iba a efectuar. “El musulmán que muere por la causa de Allah alcanza verdadera gloria y se convierte en guía de todos sus hermanos”. "Cuando la jihad penetra en el corazón de un creyente no desea otra cosa sino la muerte heroica. Todo lo de esta vida le resulta molesto y permanece ansioso por inmolarse por la jihad”.

En el día de ayer el jordano apareció en un video endosando un uniforme de soldado y acompañado por el líder actual del Movimiento talibán de Waziristán del Sur, Hakimullah Mehsud. El material fue filmado unos días antes del atentado y en el mismo manifiesta que se inmolará en venganza por la muerte del antecesor de Hakimullah, Baitullah Mehsud, quien fuera muerto por un misil inteligente yanqui el pasado 5 de agosto. Es de señalar al respecto que su rostro irradia paz y alegría a pesar de estar a punto de sacrificarse.

Los profundos errores de los servicios de inteligencia yanqui señalan claramente un clima de desesperación y derrotismo. El mismo se manifiesta además en lo siguiente. Resulta sintomático que esta vez no hayan recurrido a los mismos procedimientos empleados con acciones anteriores como las del 11S o 11M y demás atentados, atribuyéndoselos a ellos mismos en razón de su omnipotencia. La Red Voltaire, organismo afín a tales intereses, encargado de elaborarnos fantasiosas conjuras que sirven para absolver sus falencias, no han podido esta vez explicarnos las razones por las cuales la CIA habría atentado en contra de sí misma, ya que su teoría principal es que Al Qaeda les responde, lo mismo que el movimiento talibán. Tampoco ha podido explicar por qué un joven multimillonario pueda haber aceptado inmolarse por un sueldo de tal organización para lograr así aterrorizar al mundo y justificar la invasión norteamericana de Yemen. O dicho en forma más sencilla qué interés podrían haber tenido en desencadenar un hecho semejante que lo único que produce es un aumento de la ansiedad en la sociedad moderna.

La realidad es que EEUU está perdiendo la guerra. La mejor prueba de ello es lo expresado por un experto de la CIA que no ha querido dar su nombre; manifestó que la catástrofe de Chapman es para su país el equivalente a haber perdido una entera división debido a la especialización que tenían los muertos en tal evento.

·        Es interesante señalar que el primer dato que se tuvo de que un hecho grave había acontecido fue cuando se vio al actual rey Hassan de Jordania asistir a los funerales de su primo Zeid, respecto del cual se dijo primeramente que había muerto por un ‘accidente’.