CORREO ELECTRÓNICO DE ERNESTO DAMIAN SANCHEZ ANCE PARA FOGON ANDINO

 

 

Señores de Fogón Andino y del Periódico El Equeco:

 

De mi consideración:

 

Ha llegado a mis manos una copia de vuestra publicación correspondiente al mes de Septiembre de 2007. Si bien el nombre de vuestro periódico sugiere un contenido relacionado con la cultura nativa de nuestra región, me he encontrado con notas de neta tendencia indigenista.

 

En mi concepto, hay dos tipos de Indigenismo:

 

un Indigenismo bueno, que busca el rescate de la cultura de las civilizaciones precolombinas, en las que se desconocía el hambre y la desnutrición infantil, fundamentalmente debido a un sistema redistributivo que impedía tales flagelos. Dicho rescate cultural, me parece sumamente auspicioso, y podría ser muy bueno para, por ejemplo, el Código Penal Argentino, ya que en el Tawantinsuyu, civilización a la que perteneció el antiguo Tucumán, tenía plena vigencia la pena de muerte para casos como corrupción estatal, aborto, irrespetuosidad para con lo sagrado, y otros delitos rara vez castigados en nuestro país.

 

El otro indigenismo es el nocivo, una creación ideológica que, si bien tiene fundadas razones para existir en determinados países de América, está basada, en muchos casos, en el odio al blanco. Sin lugar a dudas que ustedes están en esta última tendencia.

 

El indigenismo en Tucumán no hace otra cosa que crear una dialéctica donde no debiera haberla, ya que en nuestra provincia no hay indios, ni aborígenes, ni indígenas, ni, como actualmente se les llama, originarios, mas allá que estén reconocidos por disparatadas leyes aprobadas por trasnochados politiqueros de esta democracia que no tendría cabida en ninguna civilización ni cultura indígena, en las que no se regían por la tiranía del número, ya que el cacicazgo o curacazgo era hereditario.

 

Ustedes, conciente o inconcientemente, son sirvientes de oscuros intereses cuya principal finalidad es la de crear en nuestro país la división de sus ciudadanos, para luego promover la balcanización de determinados territorios de nuestra geografía nacional, tremendamente apetecida por el Sionismo, brazo político del Judaísmo deicida que, ya logrado su primer objetivo de crear el estado de Israel, hoy se propone ejercer su hegemonía a nivel mundial.

 

Ustedes son una herramienta para crear resentimiento contra aquellos que, sin lugar a dudas como muchos de ustedes, tienen la piel blanca, aunque la excusa vuestra no sea otra que la de luchar por que los supuestos indios de Tucumán tengan sus tierras.

 

Creo que todas las familias campesinas de nuestra provincia, pertenezcan al departamento que pertenezcan y tengan el color de piel que tengan, tienen derecho a poseer sus tierras, su vivienda y sus animales, pero para ello no es necesario falsear su identidad cultural, ya que la inmensa mayoría de quienes militan en comunidades indígenas son criollos y no indios. Y, en el caso que racialmente sean indios puros, cosa que con muy pocos tucumanos sucede, culturalmente, no lo son.

 

Al ser profesor de Gramática Quechua, he tenido oportunidad de participar en distintas jornadas y congresos en los que he tratado con autoridades indígenas de distintos países de nuestro continente, además de recorrer distintos departamentos de Bolivia y Perú, habiendo tenido oportunidad de tratar personalmente con algún que otro varayoq. Sin lugar a dudas que en el trato con esa gente uno advierte que son los auténticos herederos de las culturas indígenas, muy a diferencia de nuestros “caciques”, occidentales como ustedes y yo, que no buscan otra cosa que no sea la de obtener beneficios que dudo tengan como fin el bien de sus comunidades.

 

A diferencia de los ayllus de Perú y Bolivia, donde, aunque estén en ciertos aspectos influenciados por lo occidental, conservan su cultura nativa, en nuestra provincia prevalece lo hispánico sobre lo indio, mas allá de que esto a muchos les duela.

 

Ustedes no hacen otra cosa que darle voz a un racista xenófobo como el neocacique Juan José Carrazazo quien, sabiendo que yo desciendo principalmente de inmigrantes españoles, y en menor medida de españoles coloniales o criollos con un ínfimo grado de sangre indígena, prácticamente me insultó (el mail está disponible para quien desee leerlo).

 

No es el fin de este correo electrónico crear polémica ni enfrentamiento con ustedes, pero me tomaré el atrevimiento de recomendarles que no se dejen llevar por una mirada parcial de nuestra historia como tampoco por los dichos de ciertos caciques surgidos de las urnas. Sin embargo, como sospecho que por detrás de vuestro proyecto hay dinero, me temo que mis sugerencias, en ustedes, provocará sonoras carcajadas.

 

Sin más, mi atento saludo.

                                             

ERNESTO DAMIAN SANCHEZ ANCE

San Miguel de Tucumán, 21 de Septiembre de 2006