LA POLÍTICA EXTERIOR: UNA DEUDA PENDIENTE

por Alberto Buela (*)                                                              

La política exterior sostuvo reiteradamente Juan Perón es la única verdadera política y Argentina hace ya un lustro que no tiene política exterior. (1)  Y ¿en que consiste ésta? En tener objetivos estratégicos, que son  siempre a largo plazo, que van más allá de quien se encuentre ejerciendo el gobierno de la Nación.

Los gobiernos Duhalde –Kirchner no han tenido política internacional, stricto sensu, por lo cual llevamos cinco años en “las nubes de Valencia”. Y al no tener objetivos estratégicos en el orden internacional nos “compramos” dos conflictos (Uruguay-Irán) sin comerla ni beberla. Y perdimos nuestra vigencia en la Antártida con el accidente-atentado al rompehielos Irizar.

Es que los gobiernos de corte jacobinos, es decir, aquellos que toman partido a favor de uno o algunos grupos de los que constituyen la sociedad civil, en el caso del gobierno K privilegió a la comunidad judía (2)  y a la madres de Plaza de mayo por sobre el resto. Y al transferir los criterios de estos grupos al orden internacional, se alineó en forma irrestricta con el Estado de Israel sin darse cuenta que con ese acto se compró a sus enemigos. Así Argentina perdió 450 millones de dólares anuales del intercambio comercial que tenía con Irán y se cerró las puertas del mundo árabe. Atrás de los Estados Unidos se convirtió en el segundo Estado pro sionista del planeta. Y, aunque de la boca para afuera se presente neutral, se alineó con las Madres de Plaza de Mayo junto a las Farc, en contra del gobierno de Uribe en Colombia.

Desde el CeeS (Centro de estudios estratégicos suramericanos) lo venimos repitiendo hasta el cansancio desde hace años, que se deben reemplazar los criterios ideológicos en política exterior por criterios geopolíticos o si se quiere mejor aún, por pautas metapolíticas.

Hoy el mundo está funcionando bajo dos parámetros o criterios internacionales. Por un lado, la potencia talasocrática mundial, Estados Unidos, que permite y alienta tanto en las cancillerías europeas como sudcentroamericanas un criterio ideológico para intervenir en el mundo.    Así, orienta a las diferentes cancillerías a trabajar con o hacia lo semejante a ellas: apoyo a gobiernos de corte socialdemócrata, e ideología de los derechos humanos, mientras que ellos- los yanquis- se reservan los criterios geoestratégicos de “combatir al fundamentalismo islámico en Irak” y, al mismo tiempo,  ¡Oh,contradicción! permitir la creación de la república musulmana de Kosovo en el hartland europeo. Tolerar en Ruanda el genocidio de los Tutsis (800.000) por los parte de los Hutus sólo por desplazar a Francia en la región, pero al mismo tiempo rasgarse las vestiduras vociferando en todos los foros internacionales, cuando Rusia elimina a los chechenos en el teatro tomado de Moscú, para debilitar el prestigio ruso. 

Hay hoy unas pocas cancillerías en el mundo que han adoptado criterios geoestratégicos: Estados Unidos, Israel, Cuba, Irán, China, probablemente India, quizás Venezuela, pero el resto continúa atada a los criterios ideológicos en el orden internacional de “lo semejante llama a lo semejante”. Así, por caso, nuestra cancillería envió a Bolivia un piquetero de la izquierda progresista para hablar con Evo Morales, otro gran progresista altoperuano, con lo cual no resolvieron nada, pero avalaron las elecciones “democráticas” que tuvieron lugar seis meses después, que era el tiempo que necesitaba la Casa Blanca, en la construcción y condicionamientos de un candidato de ellos. Que es quien ganó en definitiva. Por más que transpire antiimperialismo por todos sus poros, del dicho al hecho hay mucho trecho. Y los hechos están a la vista: a) removíó de su cargo de ministro de hidrocarburos al único antiimperialista serio que hay en el Alto Perú y b) está a punto de balcanizar a Bolivia por su errónea política interna.

A nuestras cancillerías suramericanas las entretienen desde Yanquilandia con conneries (en criollo, boludeces). Ora, las asusta con el cuco Chávez, ora con los narcotraficantes, ya con los terroristas islámicos de la triple frontera. Cuando se sabe que Chávez está haciendo unos esfuerzos extraordinarios para mantenerse en el poder, que cuando  Escobar Gaviria, el más poderoso jefe de la droga, ofreció pagar al contado la deuda externa de Colombia lo asesinaron, y que, los terroristas islámicos del Paraguay son en el mejor de los casos unos enriquecidos turquitos mercachifes.

Pero no obstante ello, nuestra cancillerías compran a paquete cerrado, todas las sugerencias de la Casa Blanca y cuando participamos lo hacemos sólo para convalidar lo previamente establecido.

Si realmente deseamos participar en forma activa, incluso más allá de nuestra pobreza, como Estado-nación en el concierto mundial debemos darnos y actuar en orden a una política exterior fundada en criterios estratégicos. Ahora bien, si dichas tensiones geopolíticas encuentran además criterios ideológicos compartidos, esto se transforma en lo óptimo, que como es sabido, es superior a lo bueno.

En la construcción de la Comunidad suramericana de naciones, comenzamos con la monserga de la democracia y los derechos humanos(criterio ideológico), en lugar de hacerlo a partir de una estrategia común suramericana(criterio geopolítico). Una vez más pusimos el carro delante del caballo, con lo cual el carro no marcha y el caballo está al ñudo.

La deuda en política internacional  Argentina es mayúscula: a) no supimos resolver la cuestión con el Uruguay, pues no supimos condicionarlo y renunciamos, por principio, a la presión geopolítica y estratégica y buscamos manejarnos con criterios ideológicos: diálogo entre dos progresistas socialdemócratas. Lo cual no dio ningún resultado.

b) no supimos resolver la cuestión interna de los atentados Amia-Embajada de Israel, aun cuando contábamos con datos explícitos sobre el autoatentado o atentado intrasionista, y sucumbimos a la presión interna e internacional del lobby judío para transformar los atentados en una cuestión internacional que sólo a ellos benefició.

c) no supimos resolver la cuestión del accidente-atentado del rompehielos Irizar con claras implicancias internacionales pro inglesas y norteamericanas, como lo es el corte y la interrupción de nuestra vinculación logística con las bases y posesiones argentinas en la  Antártida suramericana.

d) no supimos intervenir en el desmembramiento de Bolivia usufructuado por Brasil y Chile con la acción eficaz de sus cancillerías.

c) no mostramos ninguna capacidad de contención del Paraguay, día a día más dependiente del Brasil y su política exterior.

En definitiva, no propusimos ni tuvimos en cinco años ninguna idea propia respecto de la geopolítica suramericana y así marchamos siempre al compás de una música compuesta por otros.

Desde el CeeS, la CGT y otros foros nacionales e internacionales le propusimos a nuestra cancillería la creación de una Nueva Estrategia Suramericana, no fuimos escuchados.

Hace 100 días asumió Cristina Fernández como presidente quien a diferencia de su marido comenzó viajando para todos lados ofreciendo su capacidad mediadora con el tema de los rehenes de las Farc. El resultado es que nadie acepto su mediación (si de antemano había tomado partido) y lo más lamentable es que, (de esto hace dos días nomás) en el mismo momento en que se entrevistaba en París con el presidente de Francia Sarkozy, éste había dado ya la orden de anular su misión humanitaria en Colombia. Sus próximos viajes son a Sudáfrica para visitar al nonagenario Nelson Mandela quien ya se retiró hace años de la política activa ¿cuál es el sentido geopolítico de un viaje semejante que no sea la frivolidad de lo políticamente correcto en el política internacional?

Es que el canciller y la cancillería argentina siguen siendo todos los mismos que trabajaron con su esposo durante los últimos cuatro años. ¿Qué se puede esperar?: Nihil novo sub sole. O peor aún, que se agraven los problemas que tenemos acumulados y sin resolución.

Reiteramos entonces, que si realmente deseamos participar en forma activa en el concierto mundial debemos darnos y actuar en orden a una política internacional fundada en criterios estratégicos y dejar de privilegiar a los ideológicos. Ahora bien, si dichas tensiones geopolíticas encuentran además, hipotéticamente, criterios ideológicos compartidos, esto se transforma en política internacional en lo óptimo, que como es sabido, es superior a lo bueno.

 

(*) CeeS - Federación del Papel

alberto.buela@gmail.com

Casilla 3198 (1000) Buenos Aires

 


(1) Con Menem la tuvo y fueron las relaciones carnales del canciller di Tella de enfeudamiento irrestricto con el imperialismo yanqui.

(2) Hay una pintada en el paredón que rodea al Policlínico Bancario, en la esquina de Donato Alvarez y Luis Viale: “Kirchner siempre se pelea con la Iglesia, nunca con los judíos”. Es una constatación popular incontrastable, si hasta al mismísimo D´Elía, su piquetero fuerza de choque, lo excomulgaron y lo echaron del cargo de Secretario de Estado por el pecado de haber viajado a Irán junto con el curita Farinello, quien a partir de allí desapareció de la televisión, donde se paseaba anteriormente como Pancho por su casa.